En primer lugar, me gustaría destacar que personalmente me solidarizo con los académicos y las instituciones de Argentina y de todo el mundo en defensa de la libertad académica, uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática.
Expreso mi profunda preocupación por los recientes recortes presupuestarios que afectan a las instituciones de educación superior e investigación en Argentina, incluyendo el veto a la Ley de Financiamiento Universitario. La reducción de los recursos asignados a las universidades y centros de investigación amenaza el sustento del personal docente y administrativo, socava la financiación de becas e impide el avance de investigaciones cruciales que contribuyen al progreso de la ciencia, la tecnología y el bienestar de la sociedad.
Estas acciones no sólo afectan a educadores y estudiantes, sino que ponen en peligro a la sociedad en su conjunto, repercutiendo en ámbitos esenciales como la sanidad, la seguridad, la reducción de la pobreza y el sistema judicial. La capacidad de las universidades para promover la producción de conocimiento y la innovación, vitales para afrontar los retos sociales, se ve seriamente comprometida.
Aunque ISTR, como organización, mantiene una postura no partidista, personalmente hago un llamamiento al Presidente de Argentina para que reconsidere estas perjudiciales decisiones presupuestarias. Además, es fundamental abstenerse de utilizar un lenguaje despectivo al referirse a la comunidad académica. Los comentarios irrespetuosos debilitan el debate democrático y ponen en peligro uno de los pilares esenciales de la democracia: la búsqueda libre y abierta del conocimiento.
En solidaridad con académicos y organizaciones de todo el mundo, hago un llamamiento en defensa de la libertad académica y la preservación de un entorno en el que la educación y la investigación puedan seguir floreciendo en beneficio de todos.
Atentamente,
Mario Aquino Alves
